ECONOMÍA

FMI otorgará $us 1.900 millones y advierten sobre posibles impactos en los precios

Rubén Larico · 06 Sep, 2026

FMI otorgará $us 1.900 millones y advierten sobre posibles impactos en los precios

El Gobierno de Rodrigo Paz ha alcanzado un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que contempla un préstamo de aproximadamente $us 1.900 millones a ser desembolsados en un plazo de 36 meses. Este financiamiento está destinado a respaldar un plan de reformas económicas que incluye medidas de consolidación fiscal y modernización del régimen cambiario.

Dentro del programa, se prevén acciones para racionalizar el gasto y eliminar distorsiones en varios mercados. Además, se han establecido medidas de protección social para mitigar el impacto sobre los sectores más vulnerables de la población.

La principal preocupación se centra en el aumento del costo del combustible, especialmente el diésel, vinculado a los compromisos establecidos con el FMI. Esta inquietud se intensificó tras las declaraciones del ministro de la Presidencia, Fernando Aramayo, quien inicialmente sugirió que un ajuste en el precio del diésel era una "condición" del organismo internacional, aunque luego se retractó de esa afirmación.

El Gobierno asegura que el Decreto 5676 y el precio de Bs 18 para los grandes consumidores son decisiones propias y no impuestas por el FMI. Sin embargo, los críticos advierten sobre un posible efecto en cadena, que podría afectar el costo de producción y transporte de los alimentos, trasladando ese incremento a los precios finales que pagan los ciudadanos.

La controversia se agrava debido a que legisladores han señalado que el proyecto que se envió a la Asamblea Legislativa no incluye todos los documentos y metas específicas acordadas con el FMI. Se ha solicitado la entrega de la Carta de Intenciones, el Memorando de Políticas Económicas, así como las metas fiscales y monetarias necesarias para autorizar el financiamiento.

A pesar de que Bolivia podría recibir un respaldo financiero significativo, la preocupación que se siente en las calles es sobre el impacto que estas reformas podrían tener en la vida diaria de los ciudadanos. La pregunta que resuena es: ¿cuánto costará realmente este ajuste cuando la inflación pase del surtidor al plato?