Paz celebra su cumpleaños en Nueva York mientras Lara asume un rol protagónico en Paraguay
Rodrigo Paz Pereira, actual presidente de Bolivia, celebró su cumpleaños número 59 en Nueva York, donde participó en la Asamblea General de la ONU. Durante su visita, se reunió con otras figuras políticas relevantes, incluyendo a Donald Trump, quien se mostró cordial con los líderes latinoamericanos.
En ese contexto, Paz asistió a una reunión sobre el Escudo de las Américas, una iniciativa militar impulsada por Estados Unidos que busca combatir el narcotráfico y contener la influencia de China en la región. Este encuentro reunió a varios mandatarios de la región, quienes fueron elogiados por Trump en un ambiente de camaradería.
Crisis del diésel y cambios en el gabinete
El presidente dejó en el país a su gabinete lidiando con la crisis del diésel, tras firmar un decreto de incremento el pasado viernes. Mientras él se encontraba en Nueva York, los ministros de Obras Públicas y otros sectores se quedaron gestionando las protestas de transportistas por el alza de precios de combustibles, lo que podría convertirse en un problema a futuro.
Por su parte, el vicepresidente Edmand Lara también se hizo notar, al autoproclamarse "presidente en ejercicio" mientras estaba en Paraguay. Aunque no asumió completamente el control administrativo del Estado, mencionó que el viaje neoyorquino le costó a Bolivia 250.000 dólares, lo que fue calificado como una "denuncia" por otros miembros del gabinete.
Lara dejó su cargo temporalmente a Diego Ávila mientras él viajaba. En Paraguay, coincidió con el senador Branko Marinkovic, lo que ha generado especulaciones sobre posibles alianzas políticas. La situación queda en un ambiente de incertidumbre y se observa un acercamiento entre diferentes sectores del poder cruceño, en un momento crucial para la política nacional.
En resumen, mientras Paz busca el respaldo internacional en la ONU, su gobierno enfrenta desafíos internos significativos, y la figura de Lara se asoma como un jugador que maneja la política en un contexto que puede ser tanto una oportunidad como un riesgo para la estabilidad del ejecutivo.