Cámara de Hidrocarburos lanza alarma por crisis en el sector
La Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE) ha hecho un llamado de atención sobre la grave situación que enfrenta el sector hidrocarburífero del país, señalando que la falta de actividad exploratoria y las condiciones desfavorables para atraer inversiones están poniendo en riesgo la continuidad de las operaciones.
En lo que va del año, se han perdido alrededor de 2.000 puestos de trabajo, y varias empresas han optado por abandonar Bolivia. En la actualidad, solo hay un taladro en funcionamiento, en contraste con los 24 que había hace más de diez años durante el auge de la industria.
Mariano Ferrari, presidente de la CBHE, comentó que el talento y los recursos del sector están en declive, ya que invertir en Bolivia no resulta atractivo. La cámara, que llegó a contar con más de 100 asociados, actualmente tiene cerca de 50.
Medidas necesarias para la recuperación del sector
- Generar confianza para atraer inversiones
- Garantizar seguridad jurídica y respeto a los contratos evitando la burocracia excesiva
- Aprobar una nueva Ley de Hidrocarburos que haga a Bolivia competitivo frente a países como Argentina, Brasil, Colombia y Venezuela
Ferrari destacó que, aunque el potencial en recursos como petróleo y gas es prometedor y hay consenso entre los expertos sobre la existencia de más reservas por descubrir, para llevar a cabo estas exploraciones se requieren pozos, y los pozos necesitan ser perforados con taladros.
El costo promedio de un pozo exploratorio en el Subandino Sur es de aproximadamente 100 millones de dólares, y no se puede garantizar el hallazgo de hidrocarburos, lo que hace que los inversionistas busquen certezas antes de comprometer sus recursos.
Además, el sector hidrocarburífero reclama al Estado una deuda que supera los 300 millones de dólares, que se debe a las operadoras.
La CBHE también valoró la reciente eliminación de la subvención al diésel, sugiriendo que esos fondos deberían ser dirigidos a inversiones productivas como la creación de pozos, instalaciones y refinerías, sin olvidar el apoyo a sectores vulnerables.
Ferrari enfatizó en la urgencia de tomar acciones inmediatas, comparando la situación del sector con una paciente "en terapia intensiva". A pesar de las dificultades, las más de 50 empresas afiliadas, muchas con más de 30 años en el país, continúan confiando en Bolivia; sin embargo, advirtió que los resultados de cualquier inversión podrían tardar entre cinco y siete años en materializarse.