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Bolivia se une a la lucha internacional contra delitos ambientales

Limbert Chipana · 25 Oct, 2026

Bolivia se une a la lucha internacional contra delitos ambientales

Bolivia, junto a otros siete países de América Latina, ha presentado una propuesta en el marco de la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, con el objetivo de combatir de manera más efectiva los delitos ambientales. Esta resolución, aprobada el 23 de octubre en Viena, marca el inicio de negociaciones para establecer un protocolo que refuerce la colaboración entre naciones en la lucha contra el tráfico ilegal de fauna, madera y minerales.

La iniciativa fue respaldada también por Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Panamá, Perú y Uruguay, junto a países como Mauritania, República Democrática del Congo y Santo Tomé y Príncipe. El protocolo propuesto tiene como meta crear un marco internacional que permita mejorar la prevención, investigación y sanción de las actividades ilícitas que amenazan la biodiversidad y que frecuentemente están conectadas con el crimen organizado.

Este futuro protocolo se enfocará en el tráfico de especies silvestres, la tala ilegal, el comercio de minerales y metales preciosos, así como en la gestión de residuos. Sin embargo, no se aprobó el contenido final del documento, ya que se inicia un proceso de negociación para definir sus aspectos y mecanismos de implementación.

Un aspecto significativo de la resolución es la inclusión de los pueblos indígenas y comunidades locales como actores clave en la lucha contra delitos ambientales y la corrupción asociada. Su participación es crucial, especialmente en regiones como la Amazonía, donde sus conocimientos y vigilancia pueden ser determinantes en la detección y denuncia de estas actividades ilegales.

La situación actual en América Latina

Diversos casos en América Latina han evidenciado la urgencia de una respuesta coordinada. En Bolivia, por ejemplo, tres individuos fueron condenados en julio por su participación en el tráfico de ranas gigantes del lago Titicaca, símbolo de una especie en peligro de extinción, que eran comercializadas como un plato exótico en un restaurante de Huatajata.

Asimismo, en mayo, las autoridades argentinas interceptaron más de 700 animales marinos exóticos que habían sido transportados desde Kenia. Este tipo de actividades ilegales pone en riesgo la biodiversidad y es un asunto que trasciende fronteras, requiriendo una actuación conjunta de los países involucrados.

La lucha contra estos delitos no es nueva, aunque la creación de un protocolo específico para delitos ambientales es un paso significativo. La Organización de las Naciones Unidas tiene un tratado que aborda la delincuencia organizada, pero los países involucrados consideran que es necesario un enfoque más directo y específico que respete la soberanía de cada nación sobre sus recursos naturales.