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Brasil en la encrucijada: elecciones polarizadas

Limbert Chipana · 25 Oct, 2026

Brasil en la encrucijada: elecciones polarizadas

Durante mi estancia en Brasil, he podido observar de cerca la intensa tensión política que se vive en el país, donde la ciudadanía se encuentra en un estado casi nervioso ante la inminente decisión electoral. Este domingo, cuando se publique esta columna, los brasileños tendrán que decidir si Luiz Inácio Lula da Silva, de 80 años, sigue en la presidencia o si Flávio Bolsonaro asume el mando del gigante sudamericano.

Con más de 160 millones de votantes, Brasil, la cuarta democracia más grande del mundo, se prepara para una jornada electoral donde la mitad de los ciudadanos cree que Lula representa la esperanza, mientras que la otra mitad considera a Bolsonaro como la peor opción. Las encuestas indican una paridad casi exacta, con ambos candidatos rondando el 50% de intención de voto.

La polarización en el país ha alcanzado extremos preocupantes, afectando amistades y relaciones familiares. La propaganda política ha exacerbado esta división, llevando a la población a posiciones muy distantes entre la derecha y la izquierda, algo que se refleja en gran medida en la cobertura internacional de los eventos.

A pesar de sus serios problemas sociales y desigualdades económicas, Brasil no es una sociedad amargada. La cultura del "jeitinho brasileiro" podría ser la clave para evitar una ruptura social más profunda. Sin embargo, los desafíos son grandes, y la violencia y el crimen siguen siendo problemas graves que afectan la vida de los ciudadanos.

El reciente debate entre los candidatos, transmitido por la influyente red Globo, fue un momento importante en la campaña. A diferencia de las experiencias de otros países, donde los debates no suelen ser comunes, aquí se evidenció que ambos candidatos compartían algunas propuestas, como la continuidad de programas sociales y la importancia de la inversión privada.

Sin embargo, no lograron abordar a fondo la cuestión de la violencia, un tema que ha dejado al Partido de los Trabajadores con una imagen debilitada. La inseguridad en Brasil es alarmante, con robos y crímenes que ocurren a un ritmo que angustia a la población. El debate no trajo respuestas concretas sobre cómo abordar esta problemática.

Aunque ambos candidatos evidenciaron fallos en la gestión de su oponente, no tocaron temas sensibles como las políticas de género o el aborto. La estrategia parece ser más bien un enjuiciamiento mutuo, dejando en claro que la transparencia es una preocupación para la población. Al final, la decisión queda en manos de los votantes, quienes se enfrentan a una elección que requiere de una profunda reflexión.

"En realidad, hay que pedir al diablo que venga y escoja. Ah, dicho sea de paso, Bolsonaro, menciona mucho a Dios en su discurso, también lo hace Lula, el Brasil bien vale una misa."