Alarma por brote de ébola en el Congo: la tasa de mortalidad en niños menores de cinco años supera el 60%
La República Democrática del Congo (RDC) enfrenta un grave brote de ébola que ha cobrado cerca de 3.700 vidas y más de 7.600 contagios desde su declaración en mayo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que la letalidad en niños menores de cinco años es alarmantemente alta, superando el 60%, en comparación con el 40% en adultos.
La OMS indica que la mayoría de las muertes de niños se producen fuera de los centros de tratamiento, donde no son identificados como pacientes de ébola. Esto se debe a que los más pequeños tienen un sistema inmunológico en desarrollo y requieren cuidados médicos especiales, los cuales a menudo no están disponibles cuando son necesarios.
Necesidades específicas de los niños ante el ébola
El doctor Daniel Youkee, responsable de gestión de casos en la OMS, explicó que los niños pequeños necesitan atención constante y medicación específica debido a su vulnerabilidad. La OMS recomienda un control minucioso de la glucemia, manejo cuidadoso de líquidos y electrolitos, así como un seguimiento clínico continuo durante su recuperación.
El pediatra Chaka Keita de la ONG ALIMA, que opera cinco centros de tratamiento en la provincia de Ituri, destacó que el aislamiento y el tratamiento generan estrés emocional en los niños. Resaltó la importancia de contar con la presencia de un ser querido y atención emocional durante el proceso de recuperación, además de la necesidad de pequeñas comidas frecuentes.
A pesar de que los centros han modificado sus instalaciones para facilitar el contacto familiar, la OMS señaló que existe una notable escasez de material pediátrico y personal capacitado para atender a los niños. Las últimas cifras del 19 de septiembre indican que hay 7.672 casos confirmados y 3.699 muertes, con 1.879 pacientes recuperados y 866 hospitalizados.
Este brote es considerado el segundo más letal y contagioso a nivel global, superando el ocurrido entre 2018 y 2020 en la misma región. Sin embargo, todavía está lejos de alcanzar el brote más devastador registrado en África occidental, que provocó aproximadamente 11.000 muertes entre 2014 y 2016.