El papa León XIV une a la comunidad latinoamericana en París
Durante su homilía, el papa León XIV destacó la necesidad de mantener viva la fe en un mundo donde la religión ha perdido protagonismo. Con un mensaje esperanzador, trató de conectar con una generación que, aunque se siente alejada de las instituciones religiosas, busca un sentido espiritual en su vida.
La misa, realizada en los icónicos Campos Elíseos, fue considerada una experiencia extraordinaria por los asistentes, especialmente para la comunidad latinoamericana en París. Este evento no solo fue un acto religioso, sino que se convirtió en un fenómeno social que congregó a miles de personas.
Javier Castillo, un sacristán peruano que trabaja en la Iglesia de la Magdalena, expresó su emoción por ver al papa en persona: "Hacía mucho tiempo que un papa no visitaba París. Este es un momento muy especial". Para él, la visita de León XIV representa una oportunidad de reavivar la fe en un contexto donde muchas personas se han alejado de la iglesia.
Norely Manrique, originaria de Venezuela, llegó muy temprano para no perderse la misa. "Es un evento excepcional. Normalmente no hago filas, pero por el papa lo haría sin dudarlo. Él es el representante de Dios"
Más de 700.000 personas se reunieron en la Plaza de la Concordia para participar en esta misa histórica. León XIV, el primer papa estadounidense, transmitió un mensaje contundente dirigido especialmente a los jóvenes: "Ustedes son la Iglesia de hoy".
La colombiana Patricia Márquez compartió su experiencia, señalando lo afortunada que se siente de haber estado presente: "Es una experiencia maravillosa. Darle gracias a Dios por esta oportunidad". Similares sentimientos fueron expresados por Andrés Rondón, un venezolano que comentó: "Es fabuloso. Se te eriza la piel. Donde pisa él está el verdadero poder: no el del dinero, sino el de la fe".
A pesar de que solo el 8% de los católicos en Francia asiste regularmente a la iglesia, la misa del papa logró atraer a una gran multitud, mostrando que muchos, incluso los que no son practicantes, están dispuestos a unirse en momentos de gran significado espiritual.