Tensión durante el desalojo de migrantes en las playas de Ceuta
Este viernes, las autoridades de España llevaron a cabo un operativo para desalojar a miles de migrantes irregulares de las playas de Ceuta, con el objetivo de ofrecerles refugio. Sin embargo, muchos de ellos regresaron a sus asentamientos informales tras quedarse fuera del dispositivo de acogida instalado en el puerto.
Más de 2.000 migrantes volvieron a ocupar las playas de El Trampolín y Benítez después de que el dispositivo de acogida, que tenía una capacidad máxima de 1.700 personas, se saturara rápidamente durante la mañana. La crisis de migrantes, que comenzó a fines de julio, ha llevado a una situación desbordante en Ceuta.
Durante el operativo, que se extendió por aproximadamente cinco horas, surgieron momentos de tensión. Los migrantes intentaron acceder al centro de acogida, lo que generó aglomeraciones y la ruptura de cordones de seguridad establecidos por la policía. En ocasiones, los agentes se vieron abrumados y recurrieron a disparos al aire para controlar la situación.
El gobierno español informó que el operativo se llevó a cabo sin incidentes graves, aunque los sindicatos policiales denunciaron una falta de preparación y recursos. Alrededor de 170 policías y 70 guardias civiles participaron en el traslado, pero solo unos 70 agentes de la Unidad de Intervención Policial estaban asignados específicamente a esta tarea.
Los migrantes que lograron entrar en el campamento fueron registrados y se les colocó una pulsera identificativa. Las instalaciones estaban divididas en dos áreas, con 1.080 plazas en una y 620 en la otra, alcanzando su capacidad máxima a mediodía. Así, miles de migrantes se encontraron nuevamente fuera del sistema de acogida.
Desde la llegada masiva de migrantes, los residentes de Ceuta han manifestado su preocupación por la seguridad, con algunos ataques a refugios y bloqueos de ayuda. La situación ha llevado al alcalde, Juan Jesús Vivas, a declarar que la ciudad ha cambiado drásticamente, describiéndola como una "olla a presión".
A pesar de los esfuerzos del gobierno para organizar el traslado, las cifras sobre la cantidad de migrantes que permanecen en la calle varían significativamente. Mientras el gobierno central estima entre 3.000 y 4.000, otros datos apuntan a que hasta 13.000 podrían estar en la ciudad, lo que refleja la complejidad de la crisis actual.