El fin de la subvención podría liberar hasta $us 3.000 millones anuales
La supresión de la subvención a los hidrocarburos podría representar una transformación considerable en las finanzas públicas de Bolivia. Según el economista Jaime Bravo, este cambio podría ahorrar entre $us 2.400 y $us 3.000 millones al año, dependiendo de las fluctuaciones en los precios internacionales del petróleo.
Bravo subrayó que el gobierno actualmente destina aproximadamente $us 55 millones cada semana para la compra de combustibles con subsidio, lo que, de eliminarse, tendría un impacto directo en el déficit fiscal del país. "Anualmente, estaríamos hablando de un ahorro que podría variar entre $us 2.400 y $us 3.000 millones, según los cambios en los precios de la gasolina y otros hidrocarburos", explicó.
El economista hizo hincapié en que la subvención es uno de los factores que presiona las cuentas externas de la nación, y sugirió que su eliminación debería ser parte de un ajuste económico más amplio. Sin embargo, también indicó que esta medida podría tener repercusiones negativas en la economía familiar, como el aumento en los precios de los combustibles, lo cual podría resultar en inflación y afectar el poder adquisitivo de los ciudadanos.
Para mitigar los efectos adversos del retiro de la subvención, Bravo propuso varias estrategias, tales como transferencias dirigidas a los sectores más vulnerables, apoyo al transporte y la implementación de programas de empleo temporales. También sugirió reducir impuestos sobre la importación de combustibles para suavizar el impacto en los precios finales y facilitar la entrada de combustibles por el sector privado.
Además, recomendó una disminución del gasto público y la evaluación de las empresas estatales que operan con pérdidas como un enfoque para abordar el déficit desde diferentes frentes. En respuesta a esta situación, el Ministerio de Hidrocarburos ha comenzado a establecer mecanismos que permiten la importación de petróleo y su procesamiento en refinerías locales, así como la comercialización de productos derivados a precios de mercado sin subsidios.
Finalmente, el gobierno también tiene planes para aumentar la producción interna de gasolina y diésel, buscando reactivar las refinerías y gestionar la importación de crudo para reducir la dependencia de las subvenciones.