El Parque Nacional Sajama conmemora 87 años de protección ambiental
El Parque Nacional Sajama, ubicado en Curahuara de Carangas, Oruro, celebró el 2 de agosto su 87° aniversario como la primera área protegida de Bolivia. Desde su creación en 1939, este espacio natural ha sido fundamental para la preservación del nevado más alto del país y de los bosques de queñua, que son considerados los más altos del mundo.
El establecimiento del parque fue una iniciativa del gobierno del presidente Germán Busch, quien, mediante un decreto supremo, instauró medidas de conservación que prohibieron la tala de especies nativas, incluido el queñua. Posteriormente, en 1945, el presidente Gualberto Villarroel amplió su protección al incluir los cerros Mirikiri y Sajama.
Con un total de 100.517 hectáreas, el Parque Nacional Sajama resguarda una notable diversidad biológica adaptada a las severas condiciones del Altiplano. Entre su fauna destacan especies como la vicuña, la llama y el cóndor andino. De acuerdo con datos del área protegida, aproximadamente el 41,2% de su fauna corresponde a aves y el 41,2% a mamíferos.
Uno de los animales más representativos del parque es el quirquincho andino, que se encuentra en peligro de extinción. Desde 2015, se ha prohibido la fabricación y venta de instrumentos musicales elaborados con su caparazón, lo que busca proteger esta especie emblemática.
El paisaje del Parque Nacional Sajama, dominado por el imponente nevado Sajama, ofrece una variedad de atractivos naturales, incluidos géiseres, aguas termales y lagunas. Estos atractivos han convertido al parque en un destino preferido para el turismo de naturaleza y montaña, incentivando el desarrollo de prácticas responsables que involucran a las comunidades locales.
El Sernap entregó reconocimientos al Parque Nacional Sajama y a su Comité de Gestión por su aporte a la conservación de la biodiversidad y la protección de los ecosistemas altoandinos.
Durante la ceremonia cívica por el aniversario, que reunió a autoridades de distintos niveles y miembros de organizaciones sociales, se destacó el trabajo conjunto entre el Estado y las comunidades, confirmando que el Parque Nacional Sajama sigue siendo un pilar en la conservación ambiental y un legado para las futuras generaciones.