¿Cómo evaluar realmente la calidad de una universidad?
A la hora de escoger una universidad, muchas familias se fijan en las posiciones que ocupan las instituciones en los rankings. Sin embargo, surge una pregunta más profunda: ¿qué implica que una universidad sea considerada buena?
Los rankings son herramientas válidas para comparar universidades, aunque cada uno utiliza diferentes criterios y les asigna distintos valores. Por ejemplo, Times Higher Education (THE) evalúa aspectos como la calidad de la enseñanza, el ambiente de aprendizaje y la investigación a través de 18 indicadores.
El enfoque en la calidad educativa cambia
Melania Brenes, directora del Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior de Costa Rica, argumenta que la calidad educativa debe trascender la verificación de recursos y normativas. En el VII Foro Internacional de Innovación Educativa, enfatizó que es crucial evaluar los resultados y el impacto de las universidades.
Según Brenes, el verdadero valor de la educación superior se refleja en la trayectoria de los graduados y su contribución a la comunidad. Esto implica que las agencias de evaluación deben mirar lo que los egresados saben hacer y cómo impactan a la sociedad, en lugar de solo verificar si las instituciones cumplen con ciertos requisitos.
La evolución del mercado laboral, impulsada por la inteligencia artificial y nuevas modalidades de aprendizaje, requiere que las universidades también adapten sus métodos de enseñanza. Brenes sostiene que la universidad del futuro operará en un entorno digital, donde lo presencial y lo virtual se interrelacionan.
Más allá de los números
Una acreditación no garantiza que una universidad sea la mejor opción. Es fundamental que los estudiantes indaguen sobre la calidad de la enseñanza, la experiencia de los docentes y las oportunidades de práctica. Preguntarse cómo se enseña y qué posibilidades de internacionalización ofrece la carrera resulta esencial.
Brenes critica la idea de que todas las universidades deben seguir un mismo estándar. La calidad educativa debería analizarse en función de las metas específicas y las necesidades de cada institución, en lugar de limitarse a clasificaciones generales.
La experiencia de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz) revela que distintos instrumentos de evaluación pueden ofrecer perspectivas variadas. Con acreditaciones y certificaciones que reconocen diversas áreas, Unifranz se sitúa entre las mejores universidades privadas de Bolivia, destacando no solo por sus reconocimientos, sino por su enfoque en la empleabilidad y el impacto social de sus egresados.
Por lo tanto, al elegir una universidad, la pregunta no debería limitarse a "¿qué puesto ocupa en el ranking?", sino más bien a "¿qué evidencia muestra que aquí recibiré la formación que necesito?"
Los rankings, aunque útiles, son solo un punto de partida. La calidad real de una universidad se mide a través del aprendizaje y el impacto que sus graduados generan en la sociedad. La evaluación debe ser un motor para el cambio y no solo un mecanismo de verificación.